Saturada tras dos días de la belleza que desprenden los óleos en los museos, no imagino mejor modo de pasar una jornada y, al mismo tiempo, evitar los rigores del verano en Madrid, que perderme por el Retiro hasta bien entrada la tarde.
La multitud de sombras bajo sus majestuosos árboles se enlazan unas con otras y permiten al caminante andar sin apenas rozar el sol: castaños de indias, arces, chopos, eucaliptos, cerezos, moreras, tejos, almendros, fresnos, palmeras, pinos y abetos, olivos...
En mitad del asfalto de esta intensa ciudad es de agradecer este estupendo reducto de naturaleza.
También son arte las composiciones del sol proyectándose en las formas, dando volumen y color por doquier, de tal modo que, algunos tramos parecen tan mágicos y tan perfectos como un óleo.
Apoyarme en el tronco de un plátano, perderme por sus vías, sentarme a la sombra de un castaño de indias delante del "Palacio de Cristal", rozar con mi mano un ciprés de " El Bosque del Recuerdo", pasear por "La Rosaleda" admirando la variedad de rosas y aspirar sus fragancias, conversar animosa con ese pintor anónimo y jubilado que baja cada mañana al parque a bocetar, ver pasar gentes con un instrumento musical, libro, bloc de dibujo o bloc de notas, paseando a sus hijos, corriendo, en bici, descansando....
Un día reparador, un agradable paréntesis.
Las gentes de costa, de vez en cuando, aprovechamos para sustraernos unos días
al influjo del mar, aunque tengamos que pagar con la dávida de un calor asfixiante y sin brisa marina que lo palíe.
Así pueden ser de espléndidos unos cuántos días por Madrid. Aunque sea verano.
"¡Ojalá pudiera el arte reproducir el carácter y el espíritu!
No habría en la tierra una tabla más bella"
1488
Representación máxima del Quattrocento y de las medidas ideales de la belleza en el Renacimiento. La geometría, precisión y exactitud matemática dotan a la tabla de un sereno equilibrio.
Recorro con gusto y mucha calma el cuadro. Me detengo en cada detalle.
En la hornacina descansan varios objetos alusivos a sus delicados gustos y a su carácter: El libro de las horas y la hilera de cuentas de coral aluden a su piedad; las joyas, un dragón con dos perlas y un rubí hace juego con el colgante del cordón de seda que adorna su pecho y constituyen una alusión a su vida pública, el cartellino con un fragmento de un epigrama de Marcial.
Admiro el detalle de sus exquisitos ropajes de seda y brocado. Sus rasgos suaves, elegantes, inexpresivos y perfectos. La delicadeza en el cabello, en las manos, en su porte.
Saciado el primer impulso, fijo la vista en aquello que me conecta con ella. Observo el rasgo que engarza a esta joven con el mundo real, con el mundo del que la contempla. Su mirada.
Sin embargo ésta no se se dirige a lo cercano, a lo visible. No es una mirada terrenal. Mira más allá, hacia lo invisible, hacia la eternidad. Su mirada trasciende lo puramente humano y adquiere el valor de lo eterno. Como ella.
La inmortalidad a través de su mirada. Ese es el secreto que me desvela este cuadro y que reza bajo el título: "Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni". Más cuando se supone retrato póstumo, puesto que Giovanna habría fallecido dos años antes de su realización.
Ghirlandaio, Domenico (Domenico di Tommaso Bigordi) Retrato de Giovanna Tornabuoni, 1488. Temple y óleo (técnica mixta) sobre tabla 77 x 49 cm Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Nos vamos a India pero tú no vienes. Tienes entre manos otro viaje, más largo y sin vuelta. Estás preparando tu equipaje, dejando tu casa y tus cosas arregladas y ordenadas. Has hablado ya con tus hijos, con tus hermanos. Las mujeres a tu alrededor lloramos en oscuros rincones e intentamos hacer desaparecer las lágrimas cuando nos inclinamos hacia ti para darte un beso y mirarte a esos ojos, cada vez más grandes y extrañamente amarillentos, que sabemos tuyos. Tú no quieres vernos tristes.
Yo no sé que más hacer por ti. Yo, ya no sé qué más hacer por mí. Está siendo doloroso y a la vez absolutamente necesario el acompañarte este tiempo. Vuelvo contigo la mirada hacia nuestra juventud, ayudándote a dejarnos un último presente. A ratitos te acompaño algún tramo de descendimiento hacia tu final, hacia tu muerte. Sí, tu muerte. Hay que hablar así, con valentía y entereza, mirándole la cara a la que te arrebata, a la que se sabe va a ganar la batalla. Como estás haciendo tú estos días.
Pero queda lo peor, la última etapa. Con todo mi ser encogido y como en un susurro me atrevo a sugerir que... ... no te mueras cuando esté allí donde habíamos proyectado ir juntos, por favor. Espera que llegue para darte lo que me has pedido. Y para despedirme, y para darnos una última mirada, un último apretón, un último beso que encierre cuánto te estimo, antes de guardarte en mi alma para siempre... pero ¡por Dios! que este freno a la muerte no sea a costa de tu sufrimiento.
"...corto e indoloro"
Y siempre tu sonrisa, y siempre tu buen humor, y siempre tu agradable compañía y siempre tu dulzura, y siempre tú.
Vuelve a pegarse la infancia a mi piel sedienta...
Denia, ” la Boveta”, el dulzor de la uva moscatel y el sabor a mar de la caballa, el sol y las sombras del cañizo, la arena blanca y las aguas cristalinas. El caminito de tierra con los anises y las adelfas; el pozo, la higuera, el olor de la falsa pimienta y el lentisco, el "riu-rau". Mis hermanos y mis primos…Mi madre comenzando la treintena, cargadita de niños y siempre cantando, la alegría de los sábados cuando llegaban mi padre y mis abuelos en el seat 600 amarillo, el Montgó a lo lejos… La luz blanca y cegadora del Mediterráneo, eterna, cada verano, los paseos al atardecer entre viñedos y huertos, los juegos en la arena y los baños en el mar azul.
Quizá, tal vez, a lo mejor, probablemente, igual, acaso... el 9 de agosto escriba una entrada: Tal día como hoy me llamaste "princesa" Aunque, lo más seguro, más bien, lo mismo, posiblemente... ese día no pueda escribir nada. Estaré demasiado ocupada recorriendo India sur.
Època intensa i daurada fou la de la nostra adolescència. Plena de descobriments i somnis, de llibres per llegir i muntanyes per pujar; d'amics per omplir el buit de l'ànima; de guitarres per cantar i muscles on plorar; d'interminables xarrades i d'un anar d'ací cap enllà amb jocs, inquietuds, baralles i rialles.
Guardem molt endins matinades prop les tendes, vespres de ping-pong, cerveses i creïlles fregides al Patronat, nits fredes d'hivern i nits perfumades d'estiu... Portem tatuats els lluminosos dies en què corríem pels camps, passàvem una estona a la platja, pujàvem muntanyes o ens endinsàvem a coves. Lleugers i alats, tan mateix era que, anàrem a peu, amb bici o amb moto, estiguérem al col.legi o al campament, hi siguerem dos o deu de nosaltres.
Aquella època se'n va anar. No obstant...un fil prim i invisible ens uneix. Mai s'ha trencat. És etern i és daurat. Un fil que ens torna aquells fantàstics dies quan, en qualsevol replec del nostre poble, ens tornem a trobar, ens reconeixem i ens somriem amb la mirada.
Me han dicho hoy que tú también te vas. Eso me anuncian los heraldos al rociar mi pecho con un vacío vertical surcado de delgadas hebras amarillentas. Sin tardanza. Sin aplazamiento. Sin retorno. En esta estación de sol.
De niña el piano era mi instrumento favorito- dijo, en voz baja para no perturbar la música. Tenía los ojos cerrados. Ahora-prosiguió- ahora adoro el sonido grave del chelo. En cierta manera, es el que más se parece a la vida: triste, dulce y perdido. Solo. Siempre pienso que si el corazón pudiera cantar, sonaría como un chelo. "El cielo de Bombay"Thrity Umrigar
Por la estepa manchega, rompiendo el horizonte, se acerca con su enhiesta y desgarbada figura a lomos de Rocinante y en charla animosa con su escudero Sancho. Le he oído batallar entre molinos, ovejas, clérigos y con el Caballero de la Media Luna. Le veo volver a casa roto, lúcido y viejo, donde la paciente muerte le espera para acogerle en sus brazos. D. Quijote.
Un crítico contemporáneo escribió que, con esta obra, Strauss había llegado más allá que todos sus contemporáneos: "en el arte de permitir al oyente ver a través del oído". Así ocurrió ayer noche bajo la batuta de Mehta. Eso fue, exactamente, lo que sucedió.
Ingredientes: 1 taza de cuajada agria (como yogur), 150 gr de batata o calabaza amarilla, 2 plátanos crudos, 2 cañafístulas (verdura india fresca o de lata), 1 patata, media taza de guisantes pelados, media cucharadita de cárcuma en polvo, un cuarto de aceite de coco, unas cuantas hojas de curry, sal.
Para la pasta: medio coco, 6 o 7 chiles verdes, comino.
Preparación: Moler el coco, los chiles y el comino con un poco de agua. Mezclar la cuajada con la pasta y reservar. Cocer las verduras, sal y cárcuma. Añadir la pasta a las verduras y calentar evitando que espese. Añadir el aceite de coco y el curry. Mezclar y servir con arroz.