jueves, 28 de febrero de 2013

He mirat aquesta terra

XXIV

Quan la llum pujada des del fons del mar
a llevant comença just a tremolar,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Quan per la muntanya que tanca el ponent
el falcó s'enduia la claror del cel,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Mentre bleixa l'aire malalt de la nit
i boques de fosca fressen als camins,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Quan la pluja porta l'olor de la pols
de les fulles aspres del llunyans alocs,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Quan el vent es parla en la solitud
dels meus morts que riuen d'estar sempre junts,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Mentre m'envelleixo en el llarg esforç
de passar la rella damunt els records,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Quan l'estiu ajaça per tot l'adormit
camp l'ample silenci que estenen els grills,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Mentre comprenien savis dits de cec
com l'hivern despulla la son dels sarments,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.

Quan la desbocada força dels cavalls
de l'aiguat de sobte baixa pels rials,
he mirat aquesta terra,
he mirat aquesta terra.
  

Llibre de Sinera.  (1963)  

Salvador Espriu (1913-1985)

 
 
 
Raimon (1949) canta Espriu
 
 
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martes, 26 de febrero de 2013

Nocturno

 

 
 
 
 
 
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jueves, 14 de febrero de 2013

o mar nos olhos (ojos oceánicos)

 

Há mulheres que trazem o mar nos olhos
Não pela cor
Mas pela vastidão da alma
E trazem a poesia nos dedos e nos sorrisos
Ficam para além do tempo
Como se a maré nunca as levasse
Da praia onde foram felizes
Há mulheres que trazem o mar nos olhos
pela grandeza da imensidão da alma
pelo infinito modo como abarcam as coisas e os Homens...
Há mulheres que são maré em noites de tardes
e calma
 
*

Hay mujeres que llevan el mar en los ojos
No por el color
sino por la inmensidad del alma
Y llevan una poesia en sus dedos y en sus sonrisas
Están más allá del tiempo

Como si la marea nunca  se las llevase
de la playa donde fueron felices.


Hay mujeres que llevan el mar en los ojos
por la grandeza de la inmensidad del alma

por el modo con que abarcan las cosas y los hombres...
Hay mujeres que son marea en tardes y noches tranquilas.


**
 
 
 
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miércoles, 30 de enero de 2013

Aurtxo polita seaskan dago

 
 


 
Aurtxo polita seaskan dago
Zapitzuritan txit bero.
Amonak dio
¡Ene! Potxolo
¡Aren! Egin ba, lo, lo.
Txakur aundia etorriko da,
Zuk ez badezu egiten lo!
Orregatik ba
¡Ene! Potxolo
Egin aguro lo, lo.
 
 
*
 

*
 
Niño bonito en la cuna
muy calentito, entre sábanas blancas
    La abuela dice:
   ¡Ay, niño bonito!
   tranquilo duerme,

   duerme, duerme.
   El perro grande vendrá
         si tu no te duermes
      Por eso, ¡niño hermoso!
    pronto duerme,
      duérmete, duérmete.
 
**
 
Gabriel Olaizola


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Llegará en otoño cuando caen las hojas y se recogen los frutos. Un niño, ¡Un niño nuevo!


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domingo, 27 de enero de 2013

Escritura

 
Tras los diez días durante los cuales estuvo corrigiendo "La crisálida de aire", Tengo dio por acabada la versión de la nueva obra y se la entregó a Komatsu, luego disfrutó de una temporada apacible como una bonanza. Dos veces por semana daba clases en la academia y quedaba con su novia. El resto del tiempo lo dedicaba a realizar las tareas domésticas, dando paseos o escribiendo su propia novela. Así pasó abril. Los cerezos se deshojaron, asomaron nuevos brotes, los magnolios florecieron y la estación dio paso a una nueva etapa. Los días transcurrían en orden, con normalidad, como si nada. Aquélla era, precisamente, la vida que Tengo deseaba: en la que una semana enlazaba con la siguiente de manera automática, sin interrupciones.   


No obstante, se podía observar un cambio. Un cambio para mejor. Mientras escribía, Tengo se dio cuenta de que una nueva fuente había nacido en su interior. El agua no manaba precisamente a borbotones; era más bien un modesto manantial entre rocas. Pero aunque la cantidad fuese pequeña, el agua parecía brotar sin cesar.
No había prisa. No había que precipitarse. Bastaba con esperar pacientemente a que el agua se acumulara en las cavidades de la roca. Una vez acumulada, se podría coger con las manos. El resto sólo era sentarse frente al escritorio y verter lo tomado en forma de texto. Así era como había progresado la historia, de manera espontánea.
 "1Q84"  Haruki Murakami 
 
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lunes, 31 de diciembre de 2012

 
 
 


 
Despidiendo el año 
 
Piano Trio No. 1. Andante con moto.
 
Yehudi Menuhin violín,
 Maurice Gendron, violonchelo,
Hepzibah Menuhin, piano.
 
 
 
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martes, 25 de diciembre de 2012

 
 

Desde las cimas, así exulta la tierra


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lunes, 24 de diciembre de 2012

"Oratorio de Noël"





 
Tollite hostias,
et adorate Dominum
in atrio sancto eius.
Laetentur coeli,
et exultet terra
a facie Domini,
quoniam venit.
Alleluja.
 
 
 
 
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martes, 20 de noviembre de 2012

Añoranzas

 
Cuando se trata de añoranzas:
 
 
 
Di Provenza il mar, il suol
chi dal cor ti cancello?
Al natio fulgente sol
qual destino ti furò?
Oh, rammenta pur nel duol
ch’ivi gioia a te brillò;
E che pace colà sol
su te splendere ancor può.
Dio mi guidò!
Ah! il tuo vecchio genitor
tu non sai quanto soffrì
Te lontano,
di squallor il suo tetto si coprì
Ma se alfin ti trovo ancor,
se in me speme non fallì,
Se la voce dell’onor
in te appien non ammuti,
Dio m’esaudì!
 
 
Germont's aria. La Traviata.
Giuseppe Verdi


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sábado, 17 de noviembre de 2012

Un día de noviembre


Siguen su curso los días de otoño. En las calles grises tan solo una lluvia persistente que el frío de noviembre acomoda en su regazo. ¡Qué apropiada esta música pulsada para estos días!
 
 


Leo Brouwer
 
 
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martes, 13 de noviembre de 2012

Prelude






Hermoso sonido que fricciona
 
 
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sábado, 10 de noviembre de 2012

L'heure exquise

 
 
 

 
La lune blanche
Luit dans les bois;
De chaque branche
Part une voix
Sous la ramée...

Ô bien-aimée.

L'étang reflète,
Profond miroir,
La silhouette
Du saule noir
Où le vent pleure..

Rêvons, c'est l'heure.

Un vaste et tendre
Apaisement
Semble descendre
Du firmament
Que l'astre irise...

C'est l'heure exquise.
 
**
 
 
Música: Reinaldo Hahn (1874-1947)
Letra: Paul Verlaine (1844-1896)
Intérprete: Susan Graham
Óleos: Darío de Regollos y Valdés (1857-1913)
 
 

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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Tarde de lluvia

 

 
 
Para una tarde de lluvia otoñal.
 
 
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jueves, 25 de octubre de 2012

Sin ella, jamás habrías partido


Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar  bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades de Egipto
para aprender y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado;
y así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.


Ítaca

Constantino Cavafis


Ítaca es la voz que incita a salir, a continuar, volver o marchar. Arrastra en su llamada cambios,  agitación, movimiento, desestabilidad, cadencia, vibración... Es ponerse en camino.
Es ruta y es horizonte.




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sábado, 13 de octubre de 2012





"...donde la tarde tiene pasos de hojarasca..."

Luís García Montero


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martes, 9 de octubre de 2012

Dulce jacinto azul






Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.


Poema VI

Veinte poemas de amor y una canción desesperada

 

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lunes, 1 de octubre de 2012

Paraíso


Ayer llegué del paraíso.
Existe un pedacito de edén a dos horas de casa. Acercarse a aquel rincón es abrir una puerta deseada, largo tiempo añorada. Abrir y entrar lleva implícitas ¡tantas cosas buenas!
Es un lugar recóndito, íntimo, idílico, casi inexpugnable, donde reinan el silencio y la soledad, el murmullo del río y las cabras. Allí me siento completa y feliz porque siento que los días de antes fueron ayer; no existe pasado y los días de mañana, aunque llegarán irremediablemente ¡ya vendrán!, no existe futuro.
Hoy es el paraíso. ¡Presente!
La pureza del aire,  la primera luz del alba y la última de la tarde, la luna redonda, enorme y blanca, las tormentas, las nubes y las estrellas, señorean sus cielos.
Allí  la grata compañía, las risas, la buena comida, el calor de la lumbre, el frescor en el alma, el mirar a lo alto y descubrirse,...  forman parte de su magneficencia.
Largas o cortas caminatas, un descenso por el río de aguas esmeralda, un baño reparador, la quietud que te hace ser río, piedra, rama, hoja, viento, nube... ¡Qué importa lo que hagas, si todo es mágico!

Su rey grita a pleno pulmón: "¡Esto es mío!" y su voz  retumba en los montes. Todo es suyo y de sus vasallos.
¡Salud y larga vida al rey!
 
 

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viernes, 28 de septiembre de 2012

Compared


I compared him with his guests. What was the gallant grace of the Lynns, the languid elegance of Lord Ingram,--even the military distinction of Colonel Dent, contrasted with his look of native pith and genuine power? I had no sympathy in their appearance, their expression: yet I could imagine that most observers would call them attractive, handsome, imposing; while they would pronounce Mr. Rochester at once harsh-featured and melancholy-looking. I saw them smile, laugh--it was nothing; the light of the candles had as much soul in it as their smile; the tinkle of the bell as much significance as their laugh. I saw Mr. Rochester smile:- his stern features softened; his eye grew both brilliant and gentle, its ray both searching and sweet. He was talking, at the moment, to Louisa and Amy Eshton. I wondered to see them receive with calm that look which seemed to me so penetrating: I expected their eyes to fall, their colour to rise under it; yet I was glad when I found they were in no sense moved. "He is not to them what he is to me," I thought: "he is not of their kind. I believe he is of mine;--I am sure he is--I feel akin to him--I understand the language of his countenance and movements: though rank and wealth sever us widely, I have something in my brain and heart, in my blood and nerves, that assimilates me mentally to him. Did I say, a few days since, that I had nothing to do with him but to receive my salary at his hands? Did I forbid myself to think of him in any other light than as a paymaster? Blasphemy against nature! Every good, true, vigorous feeling I have gathers impulsively round him. I know I must conceal my sentiments: I must smother hope; I must remember that he cannot care much for me. For when I say that I am of his kind, I do not mean that I have his force to influence, and his spell to attract; I mean only that I have certain tastes and feelings in common with him. I must, then, repeat continually that we are for ever sundered:- and yet, while I breathe and think, I must love him."

Chapter XVII. Jane Eyre
Charlotte Brontë


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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Drifters

 
 
 
 

Moon River, wider than a mile,
I'm crossing you in style some day.
Oh, dream maker, you heart breaker,
wherever you're going I'm going your way.

Two drifters off to see the world.
There's such a lot of world to see.
We're after the same rainbow's end--
waiting 'round the bend,
my huckleberry friend,
Moon River and me.
 


 
 
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lunes, 24 de septiembre de 2012

Canción de la muerte

 
Débil mortal no te asuste
mi oscuridad ni mi nombre;
en mi seno encuentra el hombre
un término a su pesar.
Yo, compasiva, te ofrezco
lejos del mundo un asilo,
donde a mi sombra tranquilo
para siempre duerma en paz.

Isla yo soy del reposo
en medio el mar de la vida,
y el marinero allí olvida
la tormenta que pasó;
allí convidan al sueño
aguas puras sin murmullo,
allí se duerme al arrullo
de una brisa sin rumor.

Soy melancólico sauce
que su ramaje doliente
inclina sobre la frente
que arrugara el padecer,
y aduerme al hombre, y sus sienes
con fresco jugo rocía
mientras el ala sombría
bate el olvido sobre él.

Soy la virgen misteriosa
de los últimos amores,
y ofrezco un lecho de flores,
sin espina ni dolor,
y amante doy mi cariño
sin vanidad ni falsía;
no doy placer ni alegría,
más es eterno mi amor.

En mi la ciencia enmudece,
en mi concluye la duda
y árida, clara, desnuda,
enseño yo la verdad;
y de la vida y la muerte
al sabio muestro el arcano
cuando al fin abre mi mano
la puerta a la eternidad.

Ven y tu ardiente cabeza
entre mis manos reposa;
tu sueño, madre amorosa;
eterno regalaré;
ven y yace para siempre
en blanca cama mullida,
donde el silencio convida
al reposo y al no ser.

Deja que inquieten al hombre
que loco al mundo se lanza;
mentiras de la esperanza,
recuerdos del bien que huyó;
mentiras son sus amores,
mentiras son sus victorias,
y son mentiras sus glorias,
y mentira su ilusión.

Cierre mi mano piadosa
tus ojos al blanco sueño,
y empape suave beleño
tus lágrimas de dolor.
Yo calmaré tu quebranto
y tus dolientes gemidos,
apagando los latidos
de tu herido corazón.

Canción de la muerte. Espronceda.


 


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sábado, 22 de septiembre de 2012

Cuando calienta el sol


Hoy digo adiós al verano con esa laxitud que provoca el tiempo de estío, como si aún quedasen largos días hasta la llegada del otoño. Tumbada en la arena me llega una música, una letra, que guarda una década  cubierta de juegos y olores, anclados ¡tan vivos! a mi corazón infantil.

Si cierro los ojos aparece ante mí nuestra casa familiar, encalada y luciente "La Boveta", en medio de los viñedos que se volcaban al mar.
Escucho la voz armoniosa de mi madre y su peculiar forma de cambiar la letra de esta canción: "Cuando calienta el sol aquí en la playa, sólo me faltas tú...", y que a mí, aún hoy, tanto me gusta entonar, cuando percibo en la piel la llegada de esta estación tan luminosa. La voy siguiendo por aquel caminito de tierra que nos llevaba hasta la arena de la playa por las mañanas,  entre mis hermanos y mis primos que andaban  correteando, siempre con travesuras.
La llegada de mi padre y mis abuelos, los sábados en el seat 600, suponía cada semana un cambio, una fiesta.
¡Qué bien sabía la caballa, igual de gustosa que la sal y  el mar en la piel! O los granos,  casi transparentes, de la uva moscatel deshaciéndose en la boca con el dulzor de un caramelo mientras llegábamos hasta el borde mismo del agua.
A la derecha de  "la Boveta" estaba la imponente higuera que, con su sombra, nos preservaba del riguroso calor de julio y disponía nuestra vida diurna fuera de la casa.
¡Qué hermoso el riu-rau y su cañizo o el pozo blanco junto al lentisco!
Observo mis sandalias blancas caminando por el dificultoso empedrado en el interior de la oscura casona y gozo de los perezosos despertares en la parte alta, donde dormíamos apiñados, mientras la luz  se filtraba entre las ranuras de los ventanucos y nos llegaban, de abajo,  los sonidos de las mujeres de la casa poniendo a punto el día para nosotros.

Hoy, el sol sigue calentando mi cuerpo a orilla de la playa con esa misma placidez que en los años 60, imborrable en la memoria, tatuado en la piel. 

Esta es la banda sonora de los veranos de mi infancia en Denia.
 
 




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jueves, 30 de agosto de 2012

Gandhi

 
"I will not let anyone walk through my mind with dirty feet"
 
 
 
His last steps before to find the dead in Delhi.
 
 
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domingo, 26 de agosto de 2012

Assaig de càntic en el temple



 
Oh!, que cansat estic de la meva
covarda, vella, tan salvatge terra,
i com m'agradaria d'allunyar-me'n,
nord enllà,
on diuen que la gent és neta,
i noble, culta, rica, lliure,
desvetllada i feliç.

Aleshores, a la congregació, els germans dirien
desaprovant: "Com l'ocell que deixa el niu,
així l'home que abandona el seu indret",
mentre jo ja ben lluny, em riuria,
de la llei de l'antiga saviesa
d'aquest meu àrid poble.

Però no he de seguir mai el meu somni,
i em quedaré aquí fins a la mort,
car sóc també molt covard i salvatge
i estimo a més amb un
desesperat dolor
aquesta meva pobra,
bruta, trista, dissortada pàtria.

Salvador Espriu (1913-1985)


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miércoles, 22 de agosto de 2012

Joya

 
Madre el joven príncipe pasará delante de nuestra puerta, ¿Cómo atenderé a mi trabajo esta mañana?
Enséñame a trenzarme el pelo, dime qué vestido he de ponerme.
 
¿Por qué me miras sorprendida, madre?
Ya sé que él no lanzará una mirada a mi ventana, ya sé que desaparecerá de mi vista en un abrir y cerrar de ojos; sólo la melodía que se desvanece en la flauta me llegará sollozante desde lejos.
Pero el joven príncipe pasará por delante de nuestra puerta, y yo me pondré lo mejor para el momento.

 
 
Madre, el joven príncipe ya pasó ante nuestra puerta, y el sol de la mañana sacaba destellos de su carroza.
Yo aparté el velo de mi cara, me arranqué la cadena de rubíes del cuello y la arrojé a su paso...
¿Por qué me miras sorprendida, madre?
De sobra sé que él no recogió mi cadena; sé que se quedó aplastada bajo sus ruedas dejando una mancha roja sobre el polvo, y que nadie sabe cuál era mi presente ni para quién.

Pero el joven príncipe ha pasado delante de nuestra puerta, y yo he arrojado a su paso la joya de mi pecho. 
 
“El jardinero”. Rabindranaz Tagore


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martes, 21 de agosto de 2012

Rishikesh


Aquí no es el apacible río de la planicie. El Ganges baja audaz y furioso, del mismo color café con leche que en la llanura. Con  fuerza arrolladora deja las últimas estribaciones del Himalaya.
Todavía  real y mundano aún no ha recogido las  innumerables ofrendas diarias que lo harán inhóspito y peligroso para la vida, sagrado y venerado para la muerte.





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