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miércoles, 3 de abril de 2013

Promesas rotas


Es tarde. Anoche, el perro hablaba de ti.
El pájaro hablaba de ti en el profundo pantano.
Decía que tú eres el ave solitaria a través del bosque,
y que probablemente sigas sin pareja hasta que me encuentres.
Que me diste tu palabra y me mentiste,
y que estarías junto a mí cuando se reunieran los rebaños.

Te llamé con un silbido y trescientos gritos,
pero allí no había más que un corderillo balando.
Me prometiste algo difícil de conseguir: un barco de oro bajo un mástil de plata, doce ciudades, cada una de ellas con un mercado y un bello patio blanco al lado del mar.
Me prometiste algo que no es posible: que me regalarías unos guantes de piel de pescado, que me regalarías unos zapatos de piel de pájaro y un vestido de la mejor seda de Irlanda.

Mi madre me dijo que no hablara contigo, ni hoy, ni mañana, ni el domingo.
Pero eligió un mal momento para decírmelo:
fue como cerrar la puerta cuando ya habían robado la casa.

Tú me has dejado sin este.
Tú me has dejado sin oeste.
Me has dejado sin lo que había ante mí y sin lo que había detrás de mí.
Tú me has quitado la luna, tú me has quitado el sol también.
Y, (mi terror es inmenso): tú, incluso, me has arrebatado a Dios.


 Anónimo irlandés.
Traducción: Lady Gregory


***


 

jueves, 14 de febrero de 2013

o mar nos olhos (ojos oceánicos)

 

Há mulheres que trazem o mar nos olhos
Não pela cor
Mas pela vastidão da alma
E trazem a poesia nos dedos e nos sorrisos
Ficam para além do tempo
Como se a maré nunca as levasse
Da praia onde foram felizes
Há mulheres que trazem o mar nos olhos
pela grandeza da imensidão da alma
pelo infinito modo como abarcam as coisas e os Homens...
Há mulheres que são maré em noites de tardes
e calma
 
*

Hay mujeres que llevan el mar en los ojos
No por el color
sino por la inmensidad del alma
Y llevan una poesia en sus dedos y en sus sonrisas
Están más allá del tiempo

Como si la marea nunca  se las llevase
de la playa donde fueron felices.


Hay mujeres que llevan el mar en los ojos
por la grandeza de la inmensidad del alma

por el modo con que abarcan las cosas y los hombres...
Hay mujeres que son marea en tardes y noches tranquilas.


**
 
 
 
***

jueves, 25 de octubre de 2012

Sin ella, jamás habrías partido


Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar  bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades de Egipto
para aprender y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado;
y así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.


Ítaca

Constantino Cavafis


Ítaca es la voz que incita a salir, a continuar, volver o marchar. Arrastra en su llamada cambios,  agitación, movimiento, desestabilidad, cadencia, vibración... Es ponerse en camino.
Es ruta y es horizonte.




*** 

 

martes, 9 de octubre de 2012

Dulce jacinto azul






Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.


Poema VI

Veinte poemas de amor y una canción desesperada

 

***


 

 

lunes, 24 de septiembre de 2012

Canción de la muerte

 
Débil mortal no te asuste
mi oscuridad ni mi nombre;
en mi seno encuentra el hombre
un término a su pesar.
Yo, compasiva, te ofrezco
lejos del mundo un asilo,
donde a mi sombra tranquilo
para siempre duerma en paz.

Isla yo soy del reposo
en medio el mar de la vida,
y el marinero allí olvida
la tormenta que pasó;
allí convidan al sueño
aguas puras sin murmullo,
allí se duerme al arrullo
de una brisa sin rumor.

Soy melancólico sauce
que su ramaje doliente
inclina sobre la frente
que arrugara el padecer,
y aduerme al hombre, y sus sienes
con fresco jugo rocía
mientras el ala sombría
bate el olvido sobre él.

Soy la virgen misteriosa
de los últimos amores,
y ofrezco un lecho de flores,
sin espina ni dolor,
y amante doy mi cariño
sin vanidad ni falsía;
no doy placer ni alegría,
más es eterno mi amor.

En mi la ciencia enmudece,
en mi concluye la duda
y árida, clara, desnuda,
enseño yo la verdad;
y de la vida y la muerte
al sabio muestro el arcano
cuando al fin abre mi mano
la puerta a la eternidad.

Ven y tu ardiente cabeza
entre mis manos reposa;
tu sueño, madre amorosa;
eterno regalaré;
ven y yace para siempre
en blanca cama mullida,
donde el silencio convida
al reposo y al no ser.

Deja que inquieten al hombre
que loco al mundo se lanza;
mentiras de la esperanza,
recuerdos del bien que huyó;
mentiras son sus amores,
mentiras son sus victorias,
y son mentiras sus glorias,
y mentira su ilusión.

Cierre mi mano piadosa
tus ojos al blanco sueño,
y empape suave beleño
tus lágrimas de dolor.
Yo calmaré tu quebranto
y tus dolientes gemidos,
apagando los latidos
de tu herido corazón.

Canción de la muerte. Espronceda.


 


***


 
 

domingo, 26 de agosto de 2012

Assaig de càntic en el temple



 
Oh!, que cansat estic de la meva
covarda, vella, tan salvatge terra,
i com m'agradaria d'allunyar-me'n,
nord enllà,
on diuen que la gent és neta,
i noble, culta, rica, lliure,
desvetllada i feliç.

Aleshores, a la congregació, els germans dirien
desaprovant: "Com l'ocell que deixa el niu,
així l'home que abandona el seu indret",
mentre jo ja ben lluny, em riuria,
de la llei de l'antiga saviesa
d'aquest meu àrid poble.

Però no he de seguir mai el meu somni,
i em quedaré aquí fins a la mort,
car sóc també molt covard i salvatge
i estimo a més amb un
desesperat dolor
aquesta meva pobra,
bruta, trista, dissortada pàtria.

Salvador Espriu (1913-1985)


***


 

sábado, 14 de julio de 2012

Tardes azules de verano





(Varkala, India 2010)

En las tardes azules de verano, iré por los senderos,
picoteado por el trigo, hollaré la hierba menuda;
soñador, sentiré su frescura en mis pies,
dejaré que el viento bañe mi cabeza desnuda.
  
Arthur Rimbaud (Sensación, 1870)



***




miércoles, 27 de junio de 2012

Lejos






 India Norte
(en un mapa más grande)

Mira tan lejos como puedas, hay
espacio ilimitado allá,      
cuenta tantas horas como puedas, hay
tiempo ilimitado antes y después.


Walt Whitman (1819-1892)

 

***


domingo, 8 de abril de 2012

Tilos


Será eterna Alemania,
es país de robusto y sano cuerpo:
con sus fuertes encinas, con sus tilos,
siempre podré encontrar su amado suelo.


Insomnio. Heinrich Heini (1797-1856)



"Tan fuerte, y sin embargo, tan vulnerable:
 el pueblo, el ser humano, el bosque, el árbol."

Die mauer. Berlín


***





martes, 7 de febrero de 2012

Despedida de un paisaje



No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.

No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.

Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.

No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
Sinceramente les deseo
que lo escuchen.

No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
como para recordar desde lejos.

**

"Fin y principio" 1993
Wislawa Szymborska
Versión de Gerardo Beltrán



In memoriam



***

lunes, 26 de diciembre de 2011

Navidad


Un Dios ha nacido. Otros mueren. La realidad
que no ha venido ni se ha ido: un cambio de error.
Tenemos ahora otra eternidad,
y siempre lo pasado fue mejor.
Ciega, la ciencia trabaja en el inútil suelo,
loca, la Fe vive el sueño de su culto.
Un nuevo Dios es una palabra o un nuevo sonido
no busques ni tampoco creas: todo está oculto.

(? 1922)


Fernando Pessoa


***


martes, 25 de octubre de 2011

Dónde





¿Dónde está aquel olor
que esparciste un día de estío
por entre los pliegues de mis sueños?
En aquella cuesta entre rocas,
se refugió  para siempre
en mi cabalgadura.

***


 
 
***
 
 

jueves, 20 de octubre de 2011

El tiempo


                            "...incómodos
de no sentir el peso de los años".
J. Gil de Biedma

Son
extrañamente hermosos todavía,
estos labios de hace ahora tres años
y me parece inédito
el gesto de tu beso,
este llegar aquí cada vez más tranquilo,
con la serenidad
del que tiene por cómplice la vida
y su rutina.

Hoy sabemos que entonces,
cuando tus veinte años y mi primer abrazo,
empezamos por ser
sobre todo indecisos: la tímida torpeza
de la primera noche
y la dificultad
con que dejar las manos
en el hábito infiel de nuestros vicios.

Ahora
extrañamente hermoso estar aquí,
demasiado a menudo y decididos,
incómodo
de no sentir el peso de los años
aprendiendo contigo la premeditación
y escribiendo en tu piel mi alevosía.

Porque suele haber bancos donde se espera siempre,
aceras que prefieres por costumbre
o líneas de autobús al mediodía.

Y sin embargo tú
reapareces inédita en tu gesto
para decirme hoy
que le conteste al tiempo y sus preguntas
el práctico saber que tienes de mi cuerpo.


Canción de aniversario
Luis Garcia Montero


***




martes, 18 de octubre de 2011

Deixis en fantasma



Aquello.
No eso.
Ni
-mucho menos- esto.
Aquello.
Lo que está en el umbral
de mi fortuna.
Nunca llamado, nunca
esperado siquiera;
sólo presencia que no ocupa espacio,
sombra o luz fiel al borde de mí mismo
que ni el viento arrebata, ni la lluvia disuelve,
ni el sol marchita, ni la noche apaga.
Tenue cabo de brisa
que me ataba a la vida dulcemente.
Aquello
que quizá hubiese sido
posible,
que sería posible todavía
hoy o mañana si no fuese
un sueño.


Deixis en fantasma (1992)


***




domingo, 16 de octubre de 2011

En ti me quedo

...


Así,
en ti me quedo,
paseo largamente tus piernas y tus brazos,
asciendo hasta tu boca, me asomo
al borde de tus ojos,
doy la vuelta a tu cuello,
desciendo por tu espalda,
cambio de ruta para recorrer tus caderas,
vuelvo a empezar de nuevo,
descansando en tu costado,
miro pasar las nubes sobre tus labios rojos,
digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente,
y si cierras los ojos cierro también los míos,
y me duermo a tu sombra como si siempre fuera
verano,
amor,
pensando vagamente
en el mundo inquietante
que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.


Palabra sobre palabra (1965)
Angel González


***

lunes, 10 de octubre de 2011

Mientras tú existas



Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.



Áspero mundo (1956)
Angel González


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viernes, 26 de agosto de 2011

Amar



Eu quero amar, amar perdidamente!
Amar só por amar: aqui... além...
Mais Este e Aquele, o Outro e toda a gente...
Amar! Amar! E não amar ninguém!

Recordar? Esquecer? Indiferente!...
Prender ou desprender? É mal? É bem?
Quem disser que se pode amar alguém
Durante a vida inteira é porque mente!

Há uma primavera em cada vida:
É preciso cantá-la assim florida,
Pois se Deus nos deu voz, foi pra cantar!

E se um dia hei-de ser pó, cinza e nada
Que seja a minha noite uma alvorada,
Que me saiba perder... pra me encontrar...
 
                                            Florbela Espanca
 
 

Obrigada, Valéria.


***


domingo, 21 de agosto de 2011



Adiós, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.

                                                             Rosalía de Castro


El camino está llegando a su fin.
Me deslizo estos días, como los ánades por el Sar a su paso por Iria  Flavia, dejándome llevar por la corriente.


***


lunes, 30 de mayo de 2011

Luces


Abro el libro de Marzal. Primer poema.
Lo recito.
Hoy no me produce desazón e inquietud.
Simplemente me detengo
en las luces  de la noche de  afuera
y en las de mi noche de adentro.
Me resbalo, asombrada, por mi voz hasta acabarlo.




"Cálculos infinitesimales"

La luz de esas estrellas ya ha ocurrido.
En una lejanía inapropiada
para nuestra penosa sensatez,
ya han muerto las estrellas que miramos.
Millones de millones de años luz,
agujeros del tiempo inconcebibles,
la confabulación de la energía,
más allá de cuanto nos resulta soportable,
en una aterradora fiesta sin nosotros.
Todo el escrupuloso asombro de la ciencia
parece que conduce hasta este asombro
con que contempla el cielo un ignorante.
Según nos dicen, hay que seguir viviendo
cercados de preguntas sin respuestas.
Nuestras lentes exploran las galaxias
y nuestra pequeñez sólo es tangible
en el inmaculado abismo de los números,
en el sagrado horror
de cálculos infinitesimales.

¿Hacia dónde conducen estas cavilaciones
de aturdido astrofísico? Estas cavilaciones
no conducen. Estas cavilaciones ya han estado,
ya han sido desde mí en otro yo que ha muerto
en la distancia. Todo lo que refulge es luz marchita.
Ser es un fui que un no soy yo contempla
desconcertado desde un planeta ajeno.
La Historia y el futuro han sido para siempre
y acosan desde lejos, ya ocurridos.
La vida es la nostalgia incorregible
de habitar un rincón del firmamento
que sólo se ha erigido en el pasado
y cuyo planisferio hemos perdido.

Así que cuando te amo ya te he amado.
El dolor que te causo y que me causas
es un dolor tan viejo que no duele,
aunque puedas pensar que está doliéndonos,
y ese fuego eucarístico en el que me consumo
es un simple capricho de las cronologías,
un voluntario error de apreciación
con respecto al pasmoso suceder de las cosas.
Nuestra felicidad ya no nos pertenece,
vivimos de prestado en lontananza,
que es el inconcebible tiempo de las constelaciones.
La perpetua ordalía de tu cuerpo
es el altar de una ciudad hundida
en donde los ahogados de mí mismo
aún mantienen un culto que ha perdido a sus fieles.
El temblor de quererte, el estremecimiento
de coincidir contigo en esta nada
quizá es una ilusión de mi memoria astral.

Y el caso es que no importa.
No importa que no podamos ser, porque hemos sido;
no importa que en ti no pueda estar, porque ya estuve,
no importa si lo que ya ha acabado nunca nace.
Me incumbe la conciencia del álgebra celeste
y en lugar de alejarme de ti los números me acercan.
No puedo comprender esas distancias
y aunque las comprendiera no las vivo.
Hay una plenitud crepuscular
en la conspiración del universo
para que no nos encontremos tú y yo.
Ya no concibo una embriaguez más grande
que ese convencimiento con que irradias
la falsa luz de las estrellas muertas.

***





sábado, 28 de mayo de 2011

Mi faro


Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca
ruega que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
A los Lestrigones, a los Cíclopes
o al furioso Poseidón, nunca temas.
En tu camino no los encontrarás
si se mantiene elevado tu pensamiento, si una exquisita
emoción te toca cuerpo y alma.
Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes,
ni al fiero Poseidón has de encontrar,
a no ser que los lleves ya en tu alma,
a  no ser que tu alma los ponga en pie ante ti.

Ruega que sea largo el camino.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que - ¡con qué placer! ¡con qué alegría! -
entres en puertos nunca antes vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finas mercancías
madreperla y coral, ámbar y ébano,
y toda suerte de perfumes sensuales,
tantos perfumes voluptuosos como puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
para que aprendas y aprendas de sus sabios.


Siempre en la mente has de tener a Ítaca.
Llegar allá es tu destino.
Pero no apresures el viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que ya viejo llegues a la isla,
rico de todo lo que hayas guardado en el camino
sin esperar que Ítaca te de riquezas.

Ítaca te ha dado el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
No tiene otra cosa que darte ya. 

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado
sabio como te has vuelto con tantas experiencias,
habrás comprendido lo que significan las Ítacas.

***