domingo, 13 de septiembre de 2009

Escribe por favor..."voy"


El cambio de medicación había provocado un cambio de comportamiento en el niño.

Demasiado excitado llegó del campamento, tenía cambios de humor frecuentes, no cejaba de hablar. El neurólogo le había prescrito una medicación nueva que le calmase y lograra equilibrarlo en estos últimos días de verano, para así comenzar el nuevo curso escolar regulado y evitar en lo posible problemas y situaciones conflictivas en el colegio.

La medicación comenzó a surtir efecto de inmediato. Un choque brutal que lo dejó amodorrado, ido, falto de reflejos y con la mirada fija en un punto horas y horas sin pestañear y esquivamente, manso y obediente…¡Guau!

Pobre hijo ¿Qué te hicieron? ¿Qué mal nacido fue el que se ensañó contigo hasta anularte casi como persona? ¿El que considerándose dios, no ha permitido que te conviertas en un hombre completo y valeroso?

No pasarás nunca de saber contar más de diez. Te olvidarás de leer, sumar y restar cuando dejes de practicarlo diariamente. Nunca sabrás lo que es volar porque te cortaron las alas a fuerza de golpes y te provocaron el profundo retraso que padeces junto a las crisis epilépticas.

Estos días sólo la música te hace sonreír. Subimos al coche, pongo el cd y los primeros compases de “Dulce embeleso” te sacan un segundo de ese universo particular y cantamos los dos.

Y pienso en el hijoputa que te sesgó la vida para dejarte eterno en tus ocho años.

Este es el niño que me acompaña cada verano. Este es el niño que me enfrenta a una realidad oscura cada verano.

Valerosa mujer, su madre. Mi amiga.

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